El mero hecho de consumir nos da la posibilidad de elegir 3 veces al día (desayuno, comida y cena) a qué proyectos queremos contribuir, si apoyar a agricultores locales que han tomado el compromiso de producir alimentos sanos, de temporada, éticos y transparentes, apoyando así economías locales y sociales y no a grandes multinacionales que tienen como objetivo especular y generar grandes beneficios de un derecho básico como es tener acceso a una alimentación sana.